Cumin en los dedos, billetera en el suelo
Salí de Ulán Bator en el primer vuelo de la mañana con la resaca mental de ayer todavía instalada: ese brindis en el bar mongol donde todos sabían exactamente qué estaban celebrando y yo levantaba el vaso como si supiera también, sonriendo con la vaguedad de quien no entiende una sola palabra pero …