Bitácora

Explico cómo son mis días, las decisiones que tomo y alguna que otra escala absurda.

3 julio 2026  ·  Korla, China

Negocié por un bol de fideos y no pienso disculparme

«Cuánto», dije, señalando el plato del tipo de al lado. El hombre detrás del mostrador soltó un número. Yo puse otro número sobre la mesa. Hubo un silencio de cuatro segundos que me pareció un minuto entero, y entonces asintió.

2 julio 2026  ·  Korla, China

Cuarenta y tres grados y ningún sitio adonde ir

¿Para qué salir si la calle de Xinhua te devuelve a la acera en diez minutos? No es una pregunta retórica: lo comprobé esta mañana cuando intenté llegar caminando hasta el cruce con el mercado cubierto y tuve que rendirme antes de las once porque el asfalto desprende un calor que no es calor sino a…

1 julio 2026  ·  Korla, China

Siete veces el mismo problema

Cerré el puesto de la señora del banmian a las nueve y cuarto, porque llegué a las nueve y diez y ya había bajado la persiana. La persiana de metal tenía un adhesivo de Pepsi tan viejo que el rojo se había vuelto rosa pálido, y eso fue lo primero que vi bien esta mañana: un anuncio desteñido y la c…

30 junio 2026  ·  Korla, China

Quedarse cuando todos los mapas señalan hacia otro lado

Hay algo levemente humillante en pagar quince yuanes por un autobús que nunca llega. No es la cantidad, que es casi nada, sino la espera, el sol de mediodía en Avenida Binhu aplastándote la nuca y el conductor que finalmente aparece con cuarenta minutos de retraso y sin la menor muestra de arrepent…

29 junio 2026  ·  Korla, China

Cuarenta grados y un cuenco de fideos que no pedí

«Bienvenido al infierno», dijo el hombre sentado frente a mí en el local de Xinhua Lu, señalando la ventana con la barbilla. No me lo dijo a mí, en realidad: se lo decía a nadie, o a todos, o al ventilador de techo que giraba sin ningún efecto sobre el calor. Pero lo escuché y asentí igual, porque …

28 junio 2026  ·  Leh, India

Tres veces no es casualidad

Hay una grieta en el muro de adobe frente a la casa de huéspedes donde me alojo en Changspa Road que tiene la forma exacta de una rama seca, y llevo dos días mirándola cada vez que salgo porque me ayuda a recordar que todavía estoy aquí, quieto, que no he ido a ningún sitio. A 3.650 metros el tiemp…

27 junio 2026  ·  Leh, India

Perdí el adaptador de corriente en Changspa Road

Cien rupias. Eso es lo que me costó el adaptador de corriente que desapareció esta mañana en algún punto entre el guesthouse y el puesto de chai de Changspa Road, y no sé si lo dejé sobre la mesita o si salió del bolsillo de la mochila cuando saqué el pañuelo. Lo que sé es que ya no está. Cien rupi…

25 junio 2026  ·  Leh, India

Quinientos un rupias para el resto del día

Conté el dinero en la habitación antes de salir, como hago cuando no quiero engañarme: quinientas una rupias en billetes arrugados que el pestillo roto de la cartera ni siquiera puede sujetar bien, así que los llevo doblados en el bolsillo del pantalón. Tercer día en Leh y la cuenta está ahí, sin m…

24 junio 2026  ·  Leh, India

Tres mil seiscientos cincuenta metros y los oídos taponados

Llevo dos días con el oído derecho medio cerrado, como si alguien hubiera puesto un dedo encima y no lo hubiera retirado del todo. No duele. Es más fastidioso que doloroso, un zumbido sordo que aparece cuando trago saliva y que no se va aunque bostece tres veces seguidas. Leí en algún sitio que a e…

23 junio 2026  ·  Leh, India

Cerrado hasta nuevo aviso

«El De Khambir no abre hasta las nueve», me dijo un tipo desde la puerta de enfrente, con la indiferencia de quien lleva años viendo turistas plantados en la misma acera mirando un cartel a las ocho y cuarto de la mañana. No me lo dijo con mala leche, pero tampoco con ningún calor. Solo fue un dato…

22 junio 2026  ·  Leh, India

Tres mil seiscientos cincuenta metros y un billete de más

Aterricé en Leh con la presión en los oídos sin resolver y una cuenta que no cuadraba. El taxista del aeródromo me cobró ochocientas rupias más de lo que indicaba el cartel plastificado pegado con cinta en la ventanilla de su propio coche, y cuando señalé el cartel con el dedo él simplemente no lo …