Torres que no esperan
Salí de Estocolmo con el primer vuelo de la mañana y una nota en el bolsillo que no debería seguir ahí. La había escrito tres días antes, después de un encuentro raro que todavía no sé bien cómo clasificar, y la llevaba doblada en cuartos como si doblarla más veces fuera a resolver algo. No la reso…