Una chaqueta decente y una boda que no era mía
Llegué al Red Kettle con cinco minutos de retraso y el policía ya estaba sentado, con una taza de café a medias y una chaqueta de cuero encima de la silla que era exactamente el tipo de chaqueta que llevan los hombres que no quieren parecer policías fuera de servicio. Se llamaba Marcus, que no sé s…