Tres mil seiscientos cincuenta metros y un billete de más
Aterricé en Leh con la presión en los oídos sin resolver y una cuenta que no cuadraba. El taxista del aeródromo me cobró ochocientas rupias más de lo que indicaba el cartel plastificado pegado con cinta en la ventanilla de su propio coche, y cuando señalé el cartel con el dedo él simplemente no lo …