Lo que alegra el gris desde arriba
El adoquín de Gedimino prospektas está húmedo todavía, como si la lluvia de anoche no hubiera terminado de irse, y camino con cuidado porque las suelas de estas zapatillas llevan semanas sin dar confianza en superficies mojadas. Hace frío para ser finales de mayo. El cielo está tan blanco que duele mirarlo.